Profil du CMDR darkness939 > Journal de bord

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EKANS [DA-999]
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Primero té, ahora Brandy.

Tras llevar a feliz termino mis intentos por acceder a los servicios de la Ing. S. Jean (y de paso, los de la Ing. D. Vaterman) puedo contar con que el escudo y defensas de mi nave, podrán tolerar el peso de ataques enemigos, y de alguna que otra ineptitud mía.

La mas reciente de estas ultimas, consistió en un aterrizaje abrupto (también llamada "Caída libre descontrolada") al no revisar el valor relativo de gravedad planetaria, en una roca modesta y sin mas gracia que algunos surtidores de magma...Al menos sobreviví al porrazo, y pude realizar otro "Feliz aterrizaje" (por citar a Obi Wan Kenobi).

Entre las peripecias menores que me esta dejando la minería, prospección planetaria y el andar de zalamero y servil con ingenieros, he sacado tiempo para cavilar sobre ellos, ¿de donde demonios salieron?, vamos que uno entiende la existencia de sujetos asquerosamente ricos y capaces (caras vemos en los posters y propaganda de las superpotencias), pero ¿al grado de ser dueños de bases planetarias (si no es que, de planetas enteros)?...esa definitivamente es harina de otro costal. Mas extraños (o francamente bizarros) me saben sus requisitos; si creía que 50 toneladas (si, 50 000 kilogramos) de "Té" eras una abominación, 50 toneladas de brandy (por muy excelsa calidad que tenga,) son, sin importar que tan seguido se celebre a Dionisio/Baco o cualquier deidad de la bebida y la cirrosis, simplemente inhumanas.

Ni que la mentada ingeniero se atiborrara de etanol como un paquidermo cosaco en navidad y tras una ruptura amorosa.

En fin; para el caso es que han sido algunas vueltas, muchos caprichitos ajenos y demás. Si todo sigue viento en popa, espero lograr acceder a las mejoras de los propulsores (quiero mas velocidad, sea para huir/atacar o para estamparme contra asteroides) antes de la próxima semana, y si todo marcha, poner a punto a la nave para una nueva travesía.

Ya hice las cuentas, corrí algunas simulaciones, y ensaye con algunas ideas de equipamiento y mejoras; mi objetivo es conseguir unos 70 - 75 años luz en capacidad de salto hiperespacial, y así, poner miras a una expedición al espacio profundo. Esta seria mi cuarto peregrinar en pos de la negrura sideral; y de llevarla acorde a mis deseos, en unas dos semanas habré podido visitar al centro galáctico.

Eso, siempre que no surja una misión comunitaria que me atraiga cual sirena homérica.

Y es que la voluntad es fuerte, pero la carne es débil. XD

Un gran garrote

Bueno, con el fin de "cambiar de aire" tras cantidades autoabusivas de violentos encuentros contra piratas y demás calaña (mi rencor contra ellos, es abismal y hosco) pase el fin de semana consiguiendo materiales para poner a punto el armamento, y, tras dar feliz conclusión a dicha tarea, me registre para participar en las misiones comunitarias.

Tras unos cuantos saltos entre sistemas (con una carga de frutas y vegetales), pase algún rato dejando cargamento y recogiéndolo, entre un sistema vecino, y la estación espacial "Stillman Hub".

Cual seria mi sorpresa al volver a las andadas, que la tarea de protección a dichos esfuerzos ya había sido completada...al parecer, el hambre comunitaria de violencia gratuita, es muy superior al fungir como camión de fletes espacial.

Medio decepcionado de no haber podido dar cuenta de naves "buscadas" (y despidiéndome temporalmente de mi carrera como caza recompensas), regrese al sistema que llamo "hogar" y me decidí por fin, a conseguir los servicios de mas ingenieros espaciales. Habiendo decidido conseguir el acceso a los servicios de la Ing. S Jean, puse ruta con miras a atestarme de painita, ¡mineral con el que tengo una relación toxica si las hay!.

Tras equipar un par de lasers de minería, una buena refinería, bahías de carga y demás chucherías, puse rumbo al sistema GCRV 1568, la "vieja confiable" en cuanto a depósitos de painita y demás porquerías.

Fue con cierta nostalgia y tintes de orgullo, que volví al sitio de minería, donde hace poco mas de dos meses di mis primeros pasos en el viejo arte de rascar rocas espaciales y vender sus despojos. Aquellos esfuerzos dieron un súbito impulso a mi bolsillo, lo que me permitió adquirir la reluciente y venerable nave que ahora comando (y que en mas de un par de ocasiones, me costo explotar tras recibir "saludos" de bucaneros y pirañas espaciales).

Parece mucho tiempo, y sin embargo, me siento igual de novato que en aquellas fechas. Tan sobrecogedora me resulta la galaxia y su (casi) infinito abanico de posibilidades, que esta vez me dedique a la prospección y recolección de rocas, con una paz mental digna de cualquier budista en su camino al Nirvana....y claro, buena parte de esa paz, se debe a que esta vez comando una nave grande, fuertemente artillada, y con defensas solidas, que si no logro abatir al petulante palurdo que me aborde, mínimo lo embisto y desperdigo por el vació.

Bien decía Tedy Roosevelt en eso de "habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos", claro que la parte de hablar suave no se me da mucho...pero definitivamente el traer armas grandes si ayuda n_n.

Así que por ahora seguiré mirando a las rocas frente a mi, mientras los drones hacen su tarea, y lleno la bahía de carga (todo sea por esos caprichos de quienes podrán poner a punto mi "Conda" y sus congéneres).

El calor como espada de Damocles

Después de las peripecias y amargas experiencias previas, decidí despedirme del sistema "Sol" y sus extenuantes misiones. Al retornar a pastos familiares (en el sistema "Ehecatl") vi un par de misiones cuya recompensa eran cierto material del cual me encontraba en números rojos, por lo que vorazmente la acepte.

Contando con tiempo suficiente (6 días para su conclusión o fallo), aproveché para volver a visitar al ingeniero Broo Tarquin (esta vez, sin necesitar llevarle sus 50 toneladas -en serio, ¿quien diantres requiere 50 toneladas!!- de té) y remplazar las modificaciones a los cañones láser de pulso. Tras haber conseguido que todos los cañones tuvieran la modificación de "Enfocado" y dos con la de "disparo rápido".

Tras haber hecho las simulaciones y pruebas de rigor, parecía una excelente idea, acortando el tiempo para reventar bonitamente al insospechado palurdo que deambularé frente a mis cañones; un subproducto de dichas modificaciones, era un excesivo aumento de temperatura (bastando unos 6 -8 segundos de fuego ininterrumpido, para empezar a hervir dentro de la cabina).

De regreso a la base, se me ocurrió que quizás si cambiaba a una fuente de energía con mejoras especializadas en eficiencia térmica, pudiera reducir el impacto de disparar (¡y no terminar como maíz en aceite!). Ademas de la planta de poder, retiré los módulos de refuerzo al escudo (cuya tecnología híbrida humano - "Guardian" me costaran tanto esfuerzo, tiempo y vueltas conseguir), de acuerdo con las simulaciones, así de debilitados, mis escudos podrían resistir unos minutos de fuego ininterrumpido (mas que suficiente, según yo, para acabar con la amenaza, o huir con el rabo entre las patas).

Larga historia contada brevemente:

No funciona así.

Lo descubrí al encontrarme con una manada de personajes escaneando mi carga, al no traer nada de valor (16 toneladas de drones recolectores), ingenuamente creí que podía dejarlos dar la vuelta, y aprovechar esa maniobra, para disparar hasta el cansancio y reclamar despojos de cada una de las naves en cuestión (pues no eran parte ni de un grupo, ni de la misma flota).

Al cabo de unos segundos de su intento de escaneo, el corsario mas cercano, ¡abrió fuego de súbito!; me vi con un radar atiborrado de miseros triangulitos rojos con rayitas, indicio de que ¡me estaban disparando hasta por la sombra!.

Tras las primeros segundos de tan asimetrico combate, los escudos de mi espartana nave ya daban señales inequívocas de fatiga; el malnacido enjambre de hostiles, zumbaba en derredor mio, cual nube de mosquitos acosando a un paquidermo... pero esta torpe, temeraria y medio atolondrada bestia aun tenia fuerzas.

En cuanto el primer agresor de pacotilla cruzo frente a mi, su frenética carrera se corto de tajo, resultando en una bonita explosión (faltaban ahora unos 6 contactos mas); los escudos ya casi eran un recuerdo, cuando logre dar cuenta de otro (esta vez, cortesía de embestir y disparar a bocajarro) y en seguida poner en retirada a uno mas. La tarea resulto mas difícil de lo esperado, pues bajo fuego tan cerrado y constante, requería tener toda la energía disponible en los escudos, cada ínfimo watt que podía destinar, era lo que marcaría la diferencia entre sobrevivir o reventar. Así distribuidos (4 " pips" a escudos, dos al armamento y ¡que el diablo se lleve a los motores!), cada disparo que daba en justa represalia hacia mis rabiosos oponentes, incrementaba la temperatura de la nave. En suma, la situación era de o morir bajo fuego enemigo, o cocinado a las brasas dentro de la nave.

Al desactivarse la feliz capa que me separaba del fuego enemigo, mande toda la energía posible al armamento y me dispuse a vender cara la piel.

Bañado en misiles, impacto de diversas municiones y cuanta porquería tuvieren al alcance (y daba gracias mentalmente al poder que fuere, que no usaron ni cañones de riel, ni de plasma), seguí devolviendo tiro por golpe.

Al cabo de una eternidad, las fuerzas de seguridad del sector, iniciaron su barrido y reventaron a uno de los enemigos. Aprovechando su intervención, di cuenta de otro, no sin antes toparme con un bello misil directamente sobre la cabina, que estallo sin mas ceremonia, dejándome solo con la reserva del soporte vital.

El casco bajo hasta un 64% de integridad y el oxigeno restante daba para 3 minutos mas, en el momento que termino el combate; para cuando el salto a un sistema cercano se completo, quedaba muy poco oxigeno.

Al salir del espacio entre espacios, inicie una desaforada recarga del suministro de oxigeno (había leído que dicha maniobra tardaba un minuto mas o menos...y no estaba dispuesto a comprobarlo por las malas) y a ciegas, puse rumbo a una estación amiga. Ya había experimentado la angustia de navegar sin sensores (de parte de otro misil y su maldita puntería) y en un encuentro previo también probé el agridulce estrés de volar sin cabina, así que ya no era mi primer rodeo.

Tras orientarme a medias, y ubicar el ínfimo puntito azul que indicaba una estación espacial, logre aproximarme vía instrumentos, y al salir de supercrucero ¡oh felicidad!¡oh alegre encuentro!, estaba frente a la estación (aproximándome desde la parte trasera, pero bueeeno, pudo ser peor).

Después de acoplar la nave y guardarla en hangar, lo primero que haré (tras hacer la libaciones pertinentes a las deidades de la reparación y rearme), sera mandar a paseo a la planta de poder...y quizás modifique nuevamente los cañones.

O mejor aun, deje de estar buscando bronca ajena y retome mi vida de explorador.

Decisiones, decisiones.

Sol lucet omnibus (El sol sale para todos)

Con el cambio de numerador en el calendario, me vi impelido (sea por la "amable" cohercion o proactivas acciones punitivas de mi esposa) a adaptar mi agenda de vuelo. Sin lagrimas ni pesares, heme aquí ajustando mis espacios y a cortesía de ello aceptando misiones que no suponen gran duración, o que tienen un intervalo aceptable para su ejecución.

Haciendo de lado mis sollozos y quejumbres (la auto censura en ningún momento es por temor a represalias... nope, para nadaaaa, cero miedo XD) recién me vi embarcado en la tarea de dar caza y abatir a un bucanero. Decidido a acortar el tiempo en dicha maniobra, me animé a equipar un modulo de interdiccion en la nave.

La idea original era acortar el tiempo dedicado a dicho esfuerzo, buscando activamente al mentado individuo, en lugar de esperar a que se dignase a descender de su empíreo y solaz recinto donde quiere que se le pueda encontrar. Mis pasadas experiencias dando caza a especímenes similares, dependían en gran medida de esperar a ser interceptado por los mismos, o en búsquedas a diestra y siniestra.

Así elaborada, la idea era prometedora. Rastrear el sistema en cuestión, dar con la nave/comandante/infeliz palurdo especificado, interceptarle, y regresarle al polvo cósmico del que todos provenimos (con cierta violencia gratuita antes). En suma, todo parecía tan simple como rascarme las orejas.

Hice las modificaciones pertinentes en los módulos, equipe lo necesario, reabastecí y despegué. El velo cósmico se abría como un nuevo lienzo donde plasmar un episodio de la danza mortal inmemorial de predadores y presas.

Al llegar al sistema designado, a cosa de unos segundos, frente a mi cabina cruzaba la estela de aquel objetivo; escenas de mis funestos desenlaces previos a costillas de piratas de poca monta, imágenes retrospectivas de las intercepciones previas que me dejaban mal parado (o incluso, explotando en medio de una cacofonia de fuego hostil) surcaban mi mente, me fustigaban a dar una feroz e inmisericorde "vendetta" contra dicha victima propiciatoria.

En suma, me había introducido en el oscuro terreno de un ejecutor, un soldado de la fortuna, un vulgar matasiete con infulas de vengador.

Semi asqueado de mi propia decadencia mental (pero expectante ante la promesa de derruir un objetivo "fácil"), inicie la maniobra de acercamiento al objetivo; los segundos luz de distancia se reducían, la tensión crecía, y la mente se aclaraba de dudas, había que dar justa retribución divina a dicho objetivo, "Deus vult" gritaba mi orgullo herido por repetidas afrentas. Cuando por fin llego el momento de la verdad, active el grupo de disparo y.... nada.

Medio atontado, medio cabreado volví a activarlo, y con tozudez excepcional, el endemoniado modulo se negaba a funcionar.

Entonces noté, que había olvidado cambiar de modo de exploración a combate.

Para cuando por fin hice los cambios de rigor, el palurdo había cambiado su rumbo a algún punto entre aquí y ayer; ya inútil su persecución (pues en un destello de inteligencia asombrosa, hube de despojarme del equipamiento necesario para rastrear estelas de salto) di media vuelta y regresaba alicaído a la estación espacial "Lincon".

Me disponía a dar el salto entre sistemas estelares, cuando pasaba frente a mi muy ensimismada en sus asuntos, una nave con indicaciones de "Buscada".

Mi atolondrado cerebro reacciono a tiempo dando inicio a mi primer interdiccion, esta vez, en el extremo perseguidor de la misma.

Habiendo conseguido frenar a la nave ajena (y recibiendo una salva de mensajes del indignado/a pirata), desplegando anclajes, disparando alegremente, y recogiendo sus despojos útiles, me vi pensando socarronamente, que había cierta alegre tensión al interceptar naves, y que me resultaba agradable no estar en el extremo opuesto (¡para variar!) del "Túnel azul de huye o muere".

Realmente el sol sale para todos.

Lo malo, es que me salio mucho mas tardado el ir a por cada uno de los objetivos, interceptarles y dispararles, que simplemente buscar señales con nivel de amenaza medio.

Creo que retomare la rutina de búsqueda anterior (todo sea por la austeridad de tiempo que me ha sido impuesta).

¡Tierra a la vista!

Han sido días apacibles, que he pasado mermando naves cuyos motivos pintorescos y filibusteros, les han acaecido sendas recompensas (y fungir como dignos objetivos de los cañones láser -tras sus mejoras- de mi nave). Llegado a este punto creo que, salvo los casos de múltiples enemigos o de alto nivel, mi nave puede sobrevivir sin mayores estragos al combate. (contra naves de la especie no humana "Thargoide" ni hablamos; esas monstruosidades me devorarían en un parpadeo, seria como enfrentarme contra un tigre bengalí, armado de un alfiler)

Tras equiparle módulos de refuerzo para los escudos, es rara la vez que la potencia de los mismos baja de un 20%. Todo esto me hace pensar en llevarlo aun mas al limite.

Hasta lo que he experimentado con las mejoras e ingeniería, es posible que el poder de los escudos resista hasta por 20 minutos de fuego ininterrumpido (¡una salvajada si la hay!). Si bien ya les he conseguido mejoras de clase 5 al generador de escudo, los módulos de aumento solo cuentan con un máximo de clase 3.

Tras estas cavilaciones y múltiples simulaciones, me he decidido por conseguir los servicios de una ingeniero especializada en los módulos de aumento al escudo...El pequeño, pequeñito detalle, es que para ello requiero 10 toneladas de la infame "Painita", mineral precioso por el cual pase peripecias y amargos enfrentamientos (resultando en la explosión de mi nave en aquel momento...en dos ocasiones seguidas).

Ni las ultimas dos semanas de reventar piratas, ni el armamento y escudos mejorados, hacen gran cosa contra mi reticencia (y el abyecto recuerdo) a la minería espacial.

En fin; en esas meditaciones se me han pasado los últimos días; solo el visitar el sistema "Sol", ha aportado algo de color al telón de fondo de mis actividades. ¡Que hermosa y solemne se ve la esfera terrestre!, ¡Palido guijarro azul en medio del plutonico infinito!.

Nunca cesa de dejarme obnubilado el apreciar al planeta Tierra desde el espacio; y sin embargo, una roca mas, en medio de un (casi)infinito océano de mundos y desmanes.

Tras visitar el sistema nativo de la humanidad, acepte algunos encargos, y he estado dando vueltas en los sistemas vecinos. En cuanto termine esas faenas, espero haber juntado animo (o tedio) suficiente para ir a rascar asteroides y juntar el condenado mineral.

Si las mejorar que tengo en mira resultan, lo siguiente será rendirle pleitesia a la princesa Duval, para (al mes de servicio) conseguir los afamados escudos prismáticos.

Se me retuercen las tripas solo de pensar en ser peón de un poder político, pero al menos la recompensa parece atractiva... al menos por ahora.

Ya veremos dijo un ciego, ya veremos.

Ojos que no ven

Las festividades decembrinas me trajeron un inesperado día de descanso, mismo que ocupe en las idas y venidas al taller de un ingeniero (Broo Tarquin...¿pariente quizás, del "Moff" Tarquin?). El meollo de dichas vueltas, era mejorar hasta el limite, a los cañones láser de la nave.

Previas experiencias, demostraban el excelente desempeño del armamento, contra los piratas que me he topado. Solo aquellos corsarios cuyas naves contaban con armamento de plasma, y escudos potenciados, ofrecían una resistencia y desafió considerable.

Tras algunas visitas al enclave planetario "Dav´s Hope" y abastecerme de suficientes recursos, visite al ingeniero, y conseguí las mejoras que me parecieron necesarias. Así configurada, la nave era un espectáculo formidable, 8 cañones láser de pulso, dos de ellos sin asistencia de disparo, todos mejorados por encima de nivel 3, y todos con efectos experimentales (salvo en el cañón clase 4, dichos efectos con miras a ampliar el daño al objetivo).

Al regreso en la estación Liebig, acepte una misión encomiandome a dar caza y abatir naves en el sistema vecino LTT 8456, sumido en una guerra civil, mis acciones contra los bucaneros y demás calaña, serian en pos de la estabilidad (tanto social, como de mis finanzas, un "ganar -ganar" para todos...excepto los piratas claro esta, pero !los muertos pocas necesidades tienen¡).

Las 60 bajas requeridas se dieron sin sobresaltos, salvo un par de ocasiones donde mi escudo bajo de un 10% de potencia, ni daños ni rasguños me acaecieron. Envalentonado por los resultados obtenidos, continué reventando a cuanta nave enemiga se ponía en mi camino, decidido a consumir mis reservas de drones colectores y así, regresar a la base a cobrar las recompensas.

En esas mercenarias divagaciones me hallaba, cuando una señal capto mi interés. Se trataba de un "resultado de combate" con un nivel de amenaza 3 (manejable para mis recursos y habilidades). Enfile el curso en pos de dicho punto y me prepare para abatir y cobrar.

Al llegar, me tope con tres naves clase "Anaconda", cuya primera reacción, fue abrir fuego en contra mía. Mis escudos soportaron estoicamente el embate, y dándome por superado pero no derrotado, me batí en retirada.

Frustrado y ligeramente enfadado, me acerque a una señal similar, pero con un nivel de amenaza mucho menor (clase 1). Deseoso de ventilar mi enfado (y descargar andanadas láser contra cualquier infeliz), me enfile hacia allá.

Esta vez, la cosa parecía muy diferente. Solo 3 naves, muy ocupadas en sus asuntos, y dos de ellas clase "Viper MK IV" (que poco reto me presentaban); la tercera nave, que se encontraba navegando sin mayores pretensiones, era una "Python". Las tres tenían una orden de búsqueda y destrucción, pero sin relación entre ellas.

Abrí fuego contra la primera nave ligera "Viper", y le desmenuce en segundos; la segunda victima sacrificial propiciatoria en aras de mi cólera previa, puso distancia de por medio tras una andanada de mis cañones. Considere que darle caza era inútil, su velocidad y maniobrabilidad me dejaban por mucho, seria como poner a un elefante contra un conejo. Viendo alejarse a la presa anterior, la nave "Python" era un blanco atractivo pero debía ser con cautela (el enfrentamiento anterior contra la triada de naves, me dejo con un 10 - 15% de energía en los escudos).

Con calma y cuidado, me ubique posterior a dicho objetivo, y abrí fuego a mansalva, hasta dar cuenta de ello. El enfrentamiento no duro mucho, pero si lo suficiente como para que mi debilitado escudo se desactivara temporalmente (justo después de haber acabado con mi objetivo). Desplegué los drones de recolección y daba por concluido el asunto, cuando de la nada, recibí una serie de impactos y explosiones.

El/La malnacido piloto de la nave "Viper" estaba de regreso.

En lugar de huir, se alejo lo suficiente, para que sus escudos recargaran, y estaba de vuelta al ruedo, justo después de que mis escudos se hubieran desactivado.

Sus primeros ataques, bien por una excelente puntería o una suerte atroz, me dieron de lleno en las torretas de defensa, inutilizando a una, y golpeando severamente a la segunda. Sin forma de defenderme contra sus misiles, y con la movilidad superior, me acertó unas 3 o 4 ráfagas. Mis intentos por retribuir a sus caricias explosivas, dieron poco resultado. Mi nave, resistente y mortal pero lenta para girar, era un blanco excelente para mi adversario.

La resistencia del casco mermaba con pasmosa celeridad, al descender del 50%, puse en marcha los motores, y active el protocolo de salto, dispuesto a huir y pelear otro día. La persecución no tardo, pese a que los siguientes ataques mermaron aun mas la integridad de la nave; me encontraba ya en velocidad de supercrucero (con un 30% de integridad).

Lo siguiente, fue saltar al sistema Ehecatl, y poner miras a la estación Liebig; sin embargo, al llegar note algo muy raro...¡No aparecía nada en los sensores!.

La estación estaba frente a mi, pero ninguna información en los instrumentos; ni holograma, ni comunicaciones ni nada. Tras revisar los módulos de la nave, descubrí el problema: Los sensores estaban muertos.

Así varado y a ciegas, la situación era desesperada; ¿era necesario iniciar la secuencia de autodestrucion y abandonar la nave?, ¿tratar de comunicarme con el escuadron de auxilio "Hull Seals"? ¿Estarían disponibles? ¿Valdría la pena el tiempo perdido?.

La situación me resultaba angustiante, pero al menos no era tan apremiante, como cuando me reventaron la cabina, y tuve que regresar a ciegas, confiando únicamente en los instrumentos de navegación, para llegar a una estación espacial, y hacer las reparaciones de rigor. El indicador de oxigeno, la constante alarma, y la falta de imagen en el monitor de la cabina, bastaban para generar claustrofobia y una funesta atmósfera.

Calvilaba al respecto, cuando recordé una opción "in extremis" pero quizás útil, dada mi exasperante situación.

El reinicio de los sistemas de la nave.

Era una opción de "todo o nada", quizás tuviera unos 6 módulos dañados o desactivados, y el resto, seriamente golpeados; si el sistema reparaba los sensores, a costa de los impulsores o de la planta de poder, estaría a la deriva. Tras activar la rutina de reinicio y reparación forzada, todo queda apagado; el oxigeno del sistema de soporte vital, es lo único que separa la muerte en el helado vació, de uno. Tras un minuto o dos en una gélida espera, se reactivo la nave, y los sistemas volvieron a la vida.

El proceso actuó con una eficacia digna de un nigromante; contaba ya, con sensores e instrumentos, así que sin mas tardanza, solicite acceso a la estación y aterrice a buen resguardo.

Nueva lección aprendida:

-Si le disparas a alguien, o lo revientas o asegúrate que REALMENTE huya-

Al menos la libré en esta ocasión, las lecciones anteriores, resultaron en cuantiosas (y humillantes) perdidas; así que esta vez tuve suerte.

Creo que regresare a explorar.

Ninguna buena acción, queda sin castigo.

Bueno, debo admitir que la superioridad de fuego, resuelve muchos problemas de forma rápida. Tras haber incursionado con éxito en las misiones de cacería y exterminio de piratas, en el sector LTT 8456, me he dedicado a ello, con singular interés y una recompensa en créditos acorde.

Gracias a unos días en estas maniobras, mi bolsillo goza de un cómodo y adecuado volumen, lo que me ha permitido dejar de lado las misiones de transporte y mensajería (por el momento). Tras un cierto enfado inicial (cortesía de mis experimentos con el armamento "Guardián"), equipe cañones láser de pulso y partí con rumbo a expurgar piratas.

Pude constar que mis escudos dan la talla, el armamento (con sus mejoras vía ingeniería) resulta adecuado, y en suma, todo marcha como una seda. Me puedo dar el lujo, de plantar cara uno a uno, a naves de la misma categoría (y con armamento superior), sin que ello ponga en riesgo la integridad de la nave.

O al menos eso creía.

Era cosa de las 23:00 hrs, el sueño empezaba a reclamar su tajada de mi vida y atención. Desde que acepte una serie de misiones, cuya meta de bajas era entre 30 o 40 infortunados merodeadores abatidos; y que, conseguí sin mayores sobresaltos. Sintiendo el peso de la fatiga, me dispuse a hacer las reparaciones, abastecimientos y demás manicura a la nave. Cuando en los sensores, una señal emergente llamo mi atención.

Era una "señal de auxilio", la cual contaba con una amenaza de categoría 5 (no imposible para mis recursos y modestas habilidades) lo que la hacia inusual; experiencias previas, me habían llevado a encontrar naves neutrales varadas o en la imperiosa necesidad de reparaciones (situaciones que no estaba en mi poder auxiliar o resolver), en esos casos, dado que no suelo equipar drones de reparación o transferencia de combustible, solo puedo escoltar al infortunado sujeto, y seguir mi camino. Cuando la amenaza relativa, era mas alta (clases 2- 3) había encontrado corsarios abatiendo a su presa, y daba cuenta de los mismos sin mayor pesares.

Intrigado, enfile mi nave es dicho sentido. Al salir de velocidad supercrucero, una nave clase "Anaconda" acechaba a un "inocente" carguero clase T-10 "Defender".

Y caí presa de serie de errores, omisiones y demás tragedias.

Me explico paso a paso. Cuando "reconocí" los tipos y clases de naves en cuestión, supuse que era testigo de un intento de asalto al carguero, por lo que únicamente seleccione a la nave "agresora", y no le dedique mayor interés a la "victima".

Cuando los sensores terminaron su labor, resulto que la nave "Anaconda", tenia una orden de búsqueda y destrucción en su contra, y no se hallaba afiliada a ninguna potencia aliada, o formaba parte de algún escuadrón (lo que daba a entender, que no contaría con refuerzos a la hora de combatir). En resumen, era un blanco aceptable y un reto posible.

Arrogantemente abrí fuego antes de inspeccionar el armamento enemigo, quien respondió con disparos de armamento avanzado y con efectos experimentales.

Empezamos una danza mortal, trabados como los prehistóricos titanes en sus debacles mortales. El choque de disparos lasers contra escudos, de plasma, proyectiles, misiles y ¡hasta la suegra si hubiera sido posible!. Todo con el fin de dar cuenta del adversario. Nos disparamos, embestimos, y evadimos; su escudo se desactivo y con escasos segundos de diferencia, también el mio. El casco y armadura de su nave empezó la cuenta regresiva mortal, y así lo hizo el propio. Por cosa de lo que parecía una eternidad, combatimos con violencia y tesón; sin dar ni pedir piedad o cuartel; cada impacto dado y recibido, nos acercaba mas a nuestra destrucción; parecía inminente una catástrofe compartida, de tan emparejados que estábamos en habilidad y recursos. Decidido a caer y llevarme a mi digno rival, derive toda la energía posible a motores y emprendí una carga suicida.

Menos de 100 metros antes de darnos un mortal beso choque y destrucción, me evadió y se puso en una posición desventajosa, así ubicado, sus motores traseros resultaron el objetivo que esperaba. El casco de mi nave tenia menos del 10% de integridad, mis escudos sin energía y el armamento fallando, pero había resultado vencedor. O eso creí.

Tras ver la explosión, abrí la bahía de carga, dispuesto a reclamar los despojos de un adversario tan duro de roer... Cuando de súbito recibo daños en todo el casco, y sin tiempo para huir o responder, sin escudos ni armadura suficiente, la nave exhalo un ultimo intento de escape. Y termine en capsula de escape, volviendo a comprar la nave y sus módulos.

Fue el "inocente" carguero, quien disparo y causo mi funesto desenlace.

Resulta que, el grado de amenaza que aparecía en esa señal, era por que tanto el pirata como la victima, estaban coludidos. Cometí el error de no escanear también a la "victima" (que seguramente pertenecía a la misma facción, o tendría recompensas sobre si).

Caí en una treta muy elaborada, producto de una serie de errores y omisiones mías, y resultando en un duro desengaño.

Todo por confiar en la "victima indefensa".

A la próxima, disparo primero y averiguo después.

De flamas y polillas.

Largas y monótonas horas, reiterados esfuerzos y dosis irrespetuosas de cafeína, dieron como resultado el desbloquear los módulos de tecnología "guardián", que tanto estaba buscando. Ya puedo (¡por fin!,¡aleluyas, hurras y vítores!)equipar plantas de energía, distribuidores de poder, y módulos de refuerzo (para el casco, escudos y demás). El anodino esfuerzo valió la pena, y tuvo un excedente inesperado; con los materiales recogidos, pude también, desbloquear armamento de dicha civilización (adaptado a las capacidades humanas claro esta) . Tras algunas deliberaciones, seleccione cañones gauss, aceleradores de plasma y lanza esquirlas, pensando tanto en su uso como armamento "Antixeno" (en el supuesto de, mas adelante dedicarme a plantar cara a las naves alienigenas que pululan algunos sectores) y para uso contra naves de procedencia humana.

Regresar a la estación "Liebig", fue sencillo, dada la poca distancia a la que me encontraba; ya ahí, acepte unas misiones con el fin de dar caza a piratas en un sistema vecino. Al principio, la tarea no resulto cosa del otro mundo, los usuales merodeadores a bordo de naves clase "Cobra MK 3", o "Viper MK 4", ofrecían poca resistencia. Sus defensas parecían algodón de azúcar, bajo el implacable fuego de mi armamento, y eso, sin usar las nuevas armas. Al poco andar en esas idas y venidas, empece a probar los cañones gauss y la aceleradora de plasma, mismas que resultaron una cierta decepcion. Si bien empacan un poder de golpe considerable, su lenta cadencia de fuego, y el costo en calor generado, las hacen impracticas (por el momento) para mis escarceos belicistas.

Tras conseguir la cuota de bajas requerida, regrese a la estación. Con el fin de sacar el mayor partido de la nueva fuente de poder para la nave, me aventure a armarla con puro cañón láser de pulso, en todas sus bahías de armamento.

Así configurada, era una visión imponente; ocho cañones listos para dejar caer fuego lumínico concentrado, sobre el infortunado asno que se me pusiera enfrente. Era el equivalente espacial, de una lupa y hormigas.

Las naves que otrora resistían 4 o 5 andanadas, ahora se derretían bajo unos segundos de disparos concentrados; era, en suma, sencillo y satisfactorio.

En un momento de arrogante (y temerario) ímpetu; acepte una misión consistente en dar caza a un pirata, de mayor categoría a la mía (cosa que, supuse seria un reto decisivo). Llegar al sistema, escaner, identificar el objetivo, y enfilarme a ello, fue silbar y cantar; pero al abrir fuego contra mi presa, ¡todo el infierno se desato!. Al menos una docena de naves diferentes surcaban el vació, ¡la mitad de ellas abriendo fuego en contra mia!. Los escudos de mi nave, resistieron como campeones, el armamento pudo dar cuenta de los ajenos y la nave estaba a la altura de las circunstancias.

El problema eran las naves que no me disparaban...

En el cenit del combate, una nave de la autoridad en ese sector voló en su ciega y obnubilada travesía, frente a mis ráfagas de luz mortífera...recibiendo daños en consecuencia, alegremente marcándome como hostil y una amenaza para su facción; generando una bonita recompensa de 50000 créditos por darme captura o muerte (o ambas si se da la oportunidad).

Tras salir de ahí a la carrera (de la misión, ni tiempo dio para pensar) me encuentro buscando donde poder retirar dicha recompensas, sin que ello implique darme por muerto o preso.

Ando vagando en pos de comprar una indulgencia, por un atolondrado animal que se fue a meter frente a mis disparos, como polilla en una hoguera.

¡Vaya manera de pagar por la estupidez ajena!.

En fin, si salgo librado de esta, creo que retomare los misiles como armamento principal...al menos esos son guiados.

Carroñando chatarra.

Tras algunos días preparándome para acceder a los servicios de mas ingenieros, finalmente puse rumbo a recolectar vituallas para los módulos de tecnología "Guardián" (de la supuestamente extinta civilización no humana, que tuvo presencia en esta galaxia).

El periplo con los ingenieros fue sencillo en teoría, laborioso en la practica, y aun no lo he concluido. Tuve al menos, tiempo (y paciencia) necesario para conseguir mejoras del distribuidor de energía de la nave, y de los sistemas de propulsión, sensores y armamento. Concluido por el momento ese negocio, considere que era momento de probar su eficacia contra otras naves.

No se me complico encontrar enfrentamientos gratuitos, en realidad, en varias ocasiones los piratas en ciernes, fueron pasto de mi armamento (en sus intentos de escaneo). Sin embargo, gracias a un par de misiones en el sistema LTT 8456, que me vi buscando naves enemigas, con el único fin de volarlas en pedazos. Hay un cierto atractivo en esas misiones, parte de mi revanchismo hacia las veces que me vi superado (y vaporizado) por piratas y demás calaña. Y parte de mi siempre presente afición por las armas.

Lucubraciones ociosas aparte, en dicho sistema, una señal capto mi atención; aparecía destacada como "campo de escombros", el nivel de amenaza supuesto era aceptable, así que fui en pos de ello. Tras llegar y recoger los materiales flotando a la deriva, no tardo en aparecer el primer bucanero espacial, presto a escanearme y si tal fuese, obtener mis recursos. Decepcionado el sujeto de mi bodega de carga vacía, dio vuelta, dispuesto quizás, a seguir sus periplos piratescos...hasta que abrí fuego y le destroce en un parpadeo.

Concluido el feliz y breve encuentro, recogí sus restos mortales y me disponía a regresar a terrenos hospitalarios; cuando nuevamente se acerca otro corsario, a quien le dispuse la misma bienvenida.

El trance se repitió, !al menos unas 30 veces!. Llega un pirata (hasta tres al unisono), me escaneaban, se daban vuelta y empezaba la repartición de disparos y caricias (cortesía de mis tubos lanza "¡púdrete y explota!" misiles). En menos de una hora, conseguí suficientes bajas, para concluir con mi peregrinar.

Habiendo confirmado la efectividad de los sistemas, era hora de ir a conseguir los demás módulos de tecnología "humano-guardián".

Mis experiencias anteriores, dieron resultados concluyentes, prueba de ello, es el modulo de mejora para el motor de distorcion, la cual añade 10.5 años luz de capacidad, algo nada desdeñable. Tras poner rumbo a los sistemas conocidos, me vi ante un problema.

En las ruinas donde supuestamente se podía conseguir los datos de clase "epsilon", de eso ni sus luces. Pase la siguiente hora, entrando y saliendo frente a un monolito perdido en la nada, con tal de conseguir suficientes datos.

Ahora, si las divinidades rectoras de la paciencia y buenaventura me siguen siendo propicias, espero poder concluir esta empresa, y poder continuar con la de acceder a los servicios de ingeniería.

¡Vaya que es una fajina tremenda!; no cabe duda que se requiere un temple duro y ecuánime, para no deschavetarse ante algo tan absorbente; pero bueno, ya andado mas encarrerado, solo queda seguir con el impulso.

Enchulame la nave

Bueno, fue una jornada de exploración provechosa. El fin de semana que invertí en cartografiar sistemas, y buscar mundo de amoniaco (para la misión comunitaria semanal) me han dejado con la cuenta bancaria atestada de bellos y duramente ganados créditos. Sin encontrarme en la asquerosamente absurda opulencia (como la requerida para costear un "Portanaves" clase Drake), mi situación actual es tal, que bien puedo dedicarme a misiones únicamente por la recompensa bien en reputación, o bien en materiales raros.

Tras varias cavilaciones resultado del cónclave entre la almohada y yo, me decidí por reunir los requisitos pertinentes para acceder a los y las ingenieros, cuyos talleres no implicaran cubrir demasiada distancia (como los rumorados talleres cercanos a "Colonia", sobre la que he estado escuchando mucho últimamente).

Tras visitar las Ing.F. Farseer, E. Martuuk y L. Rider (de quienes solicite sendos planos, para futuras mejoras), trace curso al sistema "Wyrd", de donde me llego una invitación bajo la rubrica de "The Dweller" (otro afamado pero enigmático Ingeniero).

Fue una grata sorpresa el comprobar, que su repertorio de mejoras estaba al alcance de mis recursos. Tras fijar un plano para el distribuidor de energía de la nave, curioseé entre las posibles mejoras al armamento láser. Tras estar tonteando por cosa de algunos minutos, seleccione las que me parecieron útiles, y añadimos efectos experimentales a todos; saliendo posteriormente, rumbo a pastos mas conocidos.

Ya en terrenos familiares, estuve en las cercanías de llamadas de auxilio, resultado del asalto pirata contra una nave de carga (un ladrillo clase T- 7, sin escudos y varada a mitad de la nada). Sus agresores y corsarios en cierne, eran una manada pequeña, pero respetable. Una nave Eagle Mk II, una Viper Mk III, y una nave clase "Mamba" eran mas que suficiente para dar cuenta de dicho carguero. Envalentonado por las mejoras previas (y sabiendo que no contaba con carga alguna que llamase la atención de los piratas), situé la nave, en la popa de la "Mamba", confiando en poder desactivar sus reputados motores, y (con suerte) dejarle a la deriva.

La debacle fue rápida y aseptica, sus escudos resistieron unas 3 o 4 andanadas de los cañones láser de pulso; ya desprovista de protección alguna, los lanza misiles mejorados, dieron cuenta con celeridad pasmosa, de su motor principal y de buena parte de la durabilidad del casco. Con menos de 20% del mismo, el personaje en cuestión debió de sopesar sus opciones, pues le dio mas importancia a seguir respirando que al "honor entre ladrones"...saliendo despavorido en dirección al sistema mas próximo. Por cosa de 5 a 10 minutos le perseguí sin éxito; ni los motores mejorados de mi nave, ni el motor deshabilitado de la suya, fueron relevante al momento de impedir o entorpecer su escape.

Hastiado de la fútil persecución, pude constatar que los piratas restantes, trataban de dar cuenta a la nave carguera. Con ellos la cosa fue cantar ya aplaudir. Bastaron unas 2 o 3 andanadas de los lanza misiles y láser de pulso, para reventarlos cual palomitas de maíz en microondas. Habiendo recogido los despojos, y con el escudo aun en pie, me dispuse a regresar a la base.

El marcador, aunque modesto, no me deja de impresionar (dos abatidos y uno que tomó las de villadiego). Mas aun, tomando en cuenta que es con únicamente el primer y segundo nivel de mejora del armamento láser (de 5 disponibles). Resulta tentador (quizás, demasiado tentador) el enfocarme por el momento, en recolectar materiales y métodos, para mejorar a tope dicho equipo.

Me divido entre poner a punto las mejoras, o el conseguir todos los módulos de tecnología "Guardián".

Decisiones, decisiones....Dejare que Morfeo, mi almohada y los resultados de la misión comunitaria, decidan mis próximas acciones.

Al menos ya se, que puedo dar pelea a la mayoría de los piratas que rondan este plano mundano; de los extraterrestres llamados "Targoides", mejor ni me acerco, aun me gusta respirar, ¡gracias!.

Tal vez, solo tal vez, una vez consiga un rango y experiencia superior en combate, me decida a dar mis pininos en la xenocaceria.

Por ahora, a seguir de pepenador espacial.